Buscar este blog

Relatos varios (IV): Esperanza

jueves, 13 de enero de 2011



Esperanza es un relato que nos habla del maltrato. De lo que las mujeres maltratadas por la violencia machista sufren. Espero que contribuye a hacer un mundo menos sexista, y que los machistas que queden desaparezcan ya de una vez por todas.


Sin más explicaciones... os dejo con el relato.



Esperanza


Me siento en mi silla y abro el cuaderno. En él veo tus fotos, las imágenes de años pasados.
Pienso en ti, te echo de menos. ¿Cuándo vas a volver? Necesito abrazar algo cuando duermo.
-Espero que estés bien –digo, tocando tu cara-. Y que vuelvas.
Tu sonrisa me contesta desde el papel y paso la página, sonriendo, con una vorágine de imágenes en mi mente. Toco tu cara, la miro y me miro a mí. Lo feliz que era contigo ti.
-Te quiero aquí. Te quiero.
Entonces, parece que alguien me ha escuchado y atendido a mis plegarias. La puerta se abre, vacilante. Piensas que no estoy en casa, pero siempre estoy, deseando que llegues, aunque sepa lo que me espera. Corro hacia ti. Sonríes y me abrazas.
-Ya he llegado. ¿Qué hay para cenar? –me preguntas.
-Lo que quieras –es mi respuesta, espero que te sirva.
Dejas la maleta en el suelo y suspiras con fuerza. Cierras los ojos, pidiendo control. Pero es un control que nunca llega.
-¿Cuántas… veces… te he dicho… que las cosas… se hacen pronto? –Cejas de tu empeño de autocontrol y se sitúas frente a mí. Tu mano agarra mi cuello, aprietas levemente y me siento, de nuevo, consumida por el odio y la impotencia-. No te enteras todavía, Carolina.
Aprietas. Aprietas. Aprietas. Veo tu cara borrosa, tus ojos desquiciados. Caigo al suelo, mi cabeza golpea contra el suelo y me rompo un brazo por la caída. Tú me pegas una patada. Mi nariz sangra y te sientes mejor que antes, pero esto no es ni el principio. Aún tengo las heridas de ayer. Aunque las que tengo desde hace veinte años nunca se borrarán.
-¿Qué? ¿Te sientes bien, hija puta? ¿Tienes hambre?
Me golpeas de nuevo. Cuando estoy llorando, me tapo los ojos con los brazos, no quiero verte. Aunque te quiera, no quiero verte. Hace tiempo que tu cara me parece un monstruo. Muta en ti y me golpea. Desde hace veinte años.
Haces añicos mi esperanza de que pares cuando un nuevo golpe aterriza en mi cadera. Pego un grito de dolor que me sale de lo más profundo del alma. Me siento desfallecer. Es evidente, me ha roto el bazo.
Intento huir. Me muevo como puedo, temblando del miedo y el coraje. Me arrastro con las uñas, intento llegar a la mesilla del recibidor… Escalo con la mano la pata. El cable del teléfono cuelga inerte del borde del mueble. Lo rozo… Lo rozo… Lo siento, sólo tengo que tirar. Un jarrón golpea mi cabeza. Se hace pedazos encima de mi pelo. Mi cabeza de nuevo cae al suelo. Ahora es cuando se me abre la cabeza y la sangre rompe con la limpieza de las baldosas. Mi sangre se extiende, se expande…
Y todo por una puta cena.
Por un puto plato de sopa.

3 comentarios

  1. Y lo bonito que empezaba Ö
    Pero es una realidad como un puño.
    Me ha encantado el estilo tan directo que has utilizado :)
    Besos

    ResponderEliminar
  2. Dios cómo puedes escribir esas cosas? yo no podría, te felicito está muy buena. Lástima que casi me hace llorar y no quiero ni pensar que esas cosas pansen en serio! :/
    besos

    ResponderEliminar
  3. Hermy: Sí, pero las cosas son bonitas, aunque luego se tornen oscuras :D Espero combatir algo... ¡Gracias! Un beso.
    Katnis: Muchísimas gracias, me alegros de que te inspire tanto. En serio, es muy importante. ¡Besazos!

    ResponderEliminar

¡Cucú! He aquí tu momento, ¡deja tu opinión!